El Principio del Corredor Empresarial

Siempre he pensado que el futuro se construye desde nuestras aportaciones diarias. La casa se edifica a partir de las acciones que realizamos en el presente.

Me explico: Si queremos empezar algo, un proyecto, un negocio, aprender un nuevo idioma, mejorar nuestros conocimientos y habilidades en algún campo o sencillamente, descubrir nuevas facetas de una afición que nos apasiona, no existe el momento idóneo para empezar. Hay que actuar en el presente.

Si no hacemos nada, no ocurrirá nada. Y eso es válido también en las relaciones humanas.

Pero centrémonos en los negocios:

Me parece que hay demasiadas personas que no se atreven todavía a emprender un proyecto empresarial, el que sea, porque siguen esperando a que se les ilumine la bombilla, con la idea extraordinaria que dará sentido a su acción. La visión ganadora.  Es una opción, por supuesto,  pero si el motivo por el que lo haces es mucho más importante y profundo que el dinero para salir de viaje más a menudo o coleccionar bienes materiales, creo que  no hay espacio ni tiempo para conjeturas.

La pasión que ponemos en las cosas, convierte cualquier escollo en una fuerza que nos impulsa hacia delante para lograr nuestra meta.  Así procuro vivir.

Las ideas son como las decisiones, es imposible prever con certeza si se convertirán en una excelente oportunidad de negocio o por el contrario, se transformarán en un fracaso. La mejor manera de averiguarlo es actuando, comprobarlo en tiempo real, implantando las ideas con nuestra capacidad creativa, buscando socios y clientes y todo ello, con la menor inversión posible para reducir los riesgos al mínimo.

Cuando tomas la decisión de hacerlo y lanzas tu proyecto, las oportunidades empiezan a surgir. De una forma u otra, la idea inicial cambiará y se adaptará a las nuevas necesidades y/o posibilidades. Por lo tanto, hay que estar atento pero no dejar de actuar.

Robert Ronstadt habló del principio del corredor en 1988: Nuestro corredor de aptitudes y competencias dentro del  cual emergen las nuevas oportunidades.

Cada oportunidad que aprovechamos acaba creando nuevos conocimientos que generan, a su vez, nuevas oportunidades.  

Como un hilo conductor, una oportunidad genera otra y así sucesivamente, hasta conseguir el desarrollo de nuestro proyecto. Pero hay que tomar una decisión, lo repito,  empezar por algo, aunque no sea perfecto, aunque la idea primera no esté totalmente definida, porque esa primera experiencia ya nos da un sentido de dirección para iniciar el camino, para tomar el corredor adecuadamente.

Es un proceso fundamental para avanzar hacia el éxito y pasa inevitablemente por una manera nueva de hacer las cosas.

Y como todo es cuestión de oportunidades en la vida, te dejo una reflexión : ¿no crees que la mejor manera de provocarlas, es convertirnos, nosotros mismos, en una buena oportunidad? Piénsalo.

Karima.

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Las Buenas Decisiones

“Un barco está seguro en el puerto, pero los barcos no se construyen para eso.” John A. Shedd

Elegir es importante. Saber hacerlo también.  

¿Qué somos en realidad?

Somos la suma de todas las decisiones, buenas y malas que hemos tomado,  y elegir es una cuestión de libertad.

¿De qué somos libres en la vida social, familiar, profesional, amorosa, en la vida a secas?

Contamos con tres libertades o tres categorías de elección:

1) La primera elección que tenemos siempre es decidir si nos relacionamos con una persona, si queremos conocerla, interactuar y  empezar un contacto.

Nuestra vida es la historia de todos los encuentros que hemos decidido tener y  la historia de todos los encuentros que no hemos querido tener.

2) La segunda libertad es decidir si ir o no en exploración de nuevos territorios, geográficos pero también del conocimiento, de las relaciones humanas,  etc.

Todos esos territorios que hemos decidido salir a explorar un día (nuestra profesión, nuestros gustos, nuestras aficiones, etc.)  y  todos esos territorios que hemos renunciado a descubrir.

3) Por último, la tercera gran libertad de la vida, es tomar o no ciertas bifurcaciones.

La vida es un conjunto de encrucijadas, de cruces de caminos. Siempre tienes la libertad de girar a la izquierda o a la derecha, de tomar un camino u otro, o de renunciar, de empecinarte, o de esperar un poco más, de decir sí o no.

Las decisiones que tomamos son el resultado de todas nuestras apuestas.

Y ahora me preguntarás :

¿Cómo sé si he tomado la decisión correcta, si he hecho la buena o mala elección?

Elegir es muy difícil porque implica renunciar. En el momento en que eliges algo, renuncias, temporal o definitivamente, a todas las demás opciones. Por lo tanto, siempre es incómodo.

Puedes madurar las cosas, sopesar tu elección, pedir consejo, leer libros sobre un asunto en particular para despejar dudas, navegar en Internet, recopilar información para estar más seguro que vas a tomar la mejor decisión posible, etc.

Es una buena solución si tienes tiempo, si dispones de toda la información y sobre todo, si te mueves en un entorno estable.

Pero si vives como la mayoría de los humanos en un mundo de turbulencias, en constante evolución, donde es difícil mantener el rumbo, lo siento, ya no hay tiempo para sopesar las decisiones. No tienes más remedio que tomar una decisión, la que te parezca mejor,  y desde esa libertad, hacer todo lo posible para que se convierta en la mejor opción.

En tiempos de cambio, la calidad y pertinencia de una decisión ya no se construyen antes de tomarla, sino después de haberla elegido.

Karima.

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