Un pensamiento en voz alta

LiderazgoQuienes me conocen saben que soy reservada; los que se apresuran siempre a juzgar a los demás, piensan en secreto que soy secreta (irónico…). Lo cierto es que siempre elijo  con quien comparto mis parcelas íntimas. Hoy he querido abrir una primera ventana, sin mayores pretensiones.

No persigo el éxito ni me gustan los fastos; mi meta es poder realizarme como persona, ser fiel a mis valores y conseguir esas cosas, que pocos conocen todavía, y que podrían devolver la esperanza a tantas personas.

Así que el camino es largo pero gratificante. La clave está en vivir un día a la vez, dar siempre lo mejor de mi misma y avanzar con paso firme.

El hombre tiene miedo a fracasar porque persigue la gloria. El vacío existencial lo acecha y sucumbe a la ley del todo o nada. Y se queja tanto…

“la felicidad es lo mismo en España que en Bombay. Me molesta cuando escucho sobre los suburbios indios “Ay, es que esta gente es tan feliz sin tener nada” Y pienso: “Pues entonces véndelo todo y vete a tu chabola” Jaume Sanllorente, fundador de la ONG, Sonrisas de Bombay.

Perseguir el éxito es pisar arenas movedizas; perseguir la plenitud es salirse voluntariamente de la ecuación.

Incluso en los momentos menos fértiles del día, tengo consciencia de avanzar. Mi mentalidad luchadora y el optimismo siempre han sido mis mejores compañeros de viaje.

Necesito conservar la esperanza que un mundo diferente es posible. El tiempo es el que es y se agota.

Acabaré con una reflexión publicada recientemente en mi muro de facebook:

Cuando aprendes a perder, aprendes también a perder el ego. En nuestra sociedad capitalista,  siempre alabamos el más. En las sabidurías orientales y en la filosofía árabe, se alaba el menos, porque es donde se aprende, se acepta a ser más pequeño que los demás…Con la victoria, creemos ser fuertes. Esa victoria (cumplido, sonrisa, mirada, etc.) siempre nutre el ego. Y nuestro error es pensar que cuanto más tenemos, más somos. Por ese motivo, cuando llega la derrota, es muy difícil encajarla. La pérdida del estatus social es la enfermedad más difícil de curar. Por lo tanto, es prudente no acomodarse en la victoria y asimilar que ganar o perder es siempre secundario.

Karima.

 

 

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5 respuestas a Un pensamiento en voz alta

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  2. Carmen dijo:

    Hola Kalima!
    De nuevo por aquí y decirte que éste artículo me ha encantado,todo él está lleno de verdad con mayúsculas.,quizás debiéramos plantearnos otra forma de vivir menos materialista y más centrada en lo que realmente deseamos,pero esta sociedad, nos hace olvidar lo que anhelamos y nos confunde con sus a veces, sutiles mensajes.
    Saludos

    • Hola Carmen,
      Muchas gracias por volver a pasar y dejarme un mensaje. Me alegro que te haya gustado la entrada; no sabía si publicarla o no pero tu mensaje me ha tranquilizado.
      Es cierto que nos bombardean a diario con mensajes más o menos explícitos, que alteran nuestro psiquismo, y acabamos viviendo en la alienación materialista. Quizá por haber nacido en el Tercer Mundo, consiga llevar una mochila ligera. Desde muy joven he tomado conciencia de la responsabilidad que tenemos de ayudar a los más desfavorecidos. Ellos sí que saben construir su felicidad de forma más inteligente que nosotros y siempre nos devuelven a cambio, la oportunidad valiosa de realizarnos como personas. Un beso.

  3. ¿Por qué no ibas a publicarla? Es una excelente entrada. Qué cosas tienes, Karima. Por cierto que me has vuelto a recordar a tu admirado Victor Hugo cuando decía que vencer es una estupidez, porque la verdadera gloria está en convencer. Un fuerte abrazo.

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