Salvarnos del hundimiento

el dinero y la crisisEl fin de la crisis financiera sigue siendo una incógnita;   no sabemos todavía cómo  lograremos salir de esta guerra ni cuánto tiempo necesitará el mundo para recuperarse de sus estragos. Pero el ser humano no es proclive a  la autocrítica y siempre busca un responsable de sus propias desgracias. Así que nos apresuramos a atribuir todas las culpas a los economistas: por haber alentado ciertos comportamientos reprobables de los agentes financieros, por la falta de previsión de una crisis que nos iba a sumergir en la desesperanza y sobre todo, por la ausencia de soluciones para resolverla.

¿Y nuestra parte de responsabilidad individual? ¿Y nuestra virtud del exceso?

Recuerdo que el prestigioso periódico “The Economist” se sumó al linchamiento popular, llegando a afirmar que de todas las burbujas económicas que habían podido explotar, la más sonada había sido sin duda la reputación de la ciencia económica. Sin embargo, lo más desconcertante fue comprobar que los ataques más despiadados procedían del mismo gremio, y en ocasiones de la élite.  Paul Krugman, Premio Nobel de Economía en 2008, afirmaría que la mayoría de los estudios de macroeconomía habían resultado “nocivos, o en el mejor de los casos espectacularmente inútiles”.

Así que los economistas serían culpables directos del quebranto económico o…

¿víctimas colaterales de  nuestra lógica sectaria?

Lo cierto es que los defensores del sistema económico actual lo tienen complicado, teniendo en cuenta que las voces que apelan a un cambio de mentalidad son cada vez más numerosas. La socioeconomía se vislumbra como alternativa a la economía estándar o neoclásica, dominante en el panorama actual. La propuesta se inspira en parte, de los textos de Karl Marx, pretendiendo integrar la sociedad para paliar las desigualdades globales. De esa forma,  los economistas compartirían competencias con sociólogos, historiadores y antropólogos.

No sé si las actividades económicas acabarán asimilándose a las actividades sociales. Si será  conveniente considerar al emprendedor como un “trabajador colectivo”, con dispositivos sociales y herramientas para constituir una red única de competencias y recursos, o si finalmente el dinero debería perder su neutralidad para adoptar un valor afectivo y moral (limpio, sucio, honesto, deshonesto, etc.). Solo creo que el devenir de la frágil sociedad del bienestar y el  futuro económico de la vieja Europa dependen esencialmente de un cambio de paradigma, basado en la ética de sus principales actores  y la innovación. Por nuestra parte, los ciudadanos de a pié, ya va siendo hora de reflexionar con madurez en un profundo cambio de mentalidad,  para intentar salvarnos del hundimiento definitivo.

Karima.

 

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7 respuestas a Salvarnos del hundimiento

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  2. Yo no digo que los economistas sean los responsables de la crisis, pero lo que no soporto es que anden explicándonos prepotentemente los motivos por los que se ha producido, cuando a priori no fueron capaces de vaticinar el más mínimo atisbo de la misma. Ya no te digo nada si a su condición de economistas se une la de políticos. Nos acusan de habernos dedicado a despilfarrar, cuando eran ellos los principales dilapidadores y los actualmente arruinados bancos los primeros que nos invitaban a hacerlo.
    Un fuerte abrazo, Karima.

    • Estoy de acuerdo con lo dices, Chema, pero no podemos abstraernos de la parte de responsabilidad que nos corresponde: el consumo irreflexivo de un altísimo porcentaje de familias a cargo de unos sueldos o ingresos limitados, el sobreendeudamiento doméstico sin red de seguridad para poder hacer frente a las contingencias sobrevenidas, la financiación de vacaciones de lujo o de coches de alta gama, la utilización impulsiva de las tarjetas de crédito, productos bancarios arriesgados sin el debido asesoramiento o un mínimo de educación financiera, etc.
      Como en cualquier fracaso, para ser justos, las culpas han de estar repartidas. Un fuerte abrazo, Chema, y buen fin de semana.

  3. Carmen dijo:

    Hola Karima, he leído éste artículo con interés y parece interesante la propuesta del cambió de paradigma, algo que beneficiaría, seguramente, a las victimas del actual sistema (desde mi punto de vista) los que ocupan los escalafones más bajos de la pirámide económica.
    Y en cuanto a responsabilidades,también les quitaría mucho del peso que se les está dando,ya que si se empeñaron en una hipoteca ,fue debido a que tenían 1 o 2 trabajos (que parecían estables) y que personas más cultas se la concedieron,con unas cuotas que eran similares a las de un alquiler medio, ¿quien podía imaginar el desastre que se produciría, si ni el mismo presidente del Gobierno era capaz de aventurarlo?
    Un mundo más justo,igualitario y democrático,nos está esperando,solo tenemos que seguir luchando por él.
    Un fuerte abrazo

    • Muchas gracias por tu opinión, Carmen.
      No cuantifico la carga de responsabilidad que nos corresponde, solo creo que para muchas familias su modo de vida fue también su desgracia.
      Desde la caída del muro de Berlín y el fin del mundo bipolar entre la Unión Soviética y sus satélites por una parte y por otra, los Estados Unidos y Occidente, el concepto de perennidad ya no existe.
      El Sr. Zapatero, por motivos electoralistas, censuró la palabra crisis y desde la negación, poco se puede solucionar (Rajoy censura “rescate” y también se cubre de gloria. Retomando las palabras de Antonio Gala, da la impresión de que este país está gobernado por una colección de tontos que se han reunido para jugar a algo, a las cartas, o al dominó, y no saben las reglas)
      Te deseo unas muy felices vacaciones en Ibiza y ya me contarás a la vuelta.
      Un fuerte abrazo, Carmen.

  4. Carmen dijo:

    Muchas gracias Karima por tus deseos, y espero que tu también seas muy feliz en tu querida Marbella.

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