
Para muchas personas, escuchar es un arte que casi se circunscribe en la esfera de lo innato. Para mí se trata de una habilidad que se puede aprender y desarrollar correctamente. Requiere un conocimiento de la naturaleza humana, un “savoir-faire” basado en métodos y herramientas y por supuesto, un comportamiento profesional.
Las relaciones humanas y comerciales se crean desde la capacidad que tenemos las personas de escucharnos mutuamente. Parece tan obvio que a menudo descuidamos este aspecto.
Lo cierto es que saber escuchar no es una actitud natural del hombre. La tendencia general es centrarnos en nosotros mismos en vez de interesarnos por el otro. Caemos en la mala interpretación del pensamiento de nuestro interlocutor, en la interrupción sistemática de sus palabras, no le dejamos el tiempo suficiente para que se exprese satisfactoriamente, acabamos las frases por él, adivinamos lo que piensa antes de darle la posibilidad de finalizar su argumentación, etcétera.
Escuchar es demostrar una verdadera disponibilidad hacia nuestro interlocutor, con preguntas para confirmar la información que nos transmite.
En los negocios online pasa exactamente lo mismo.
Cualquier actividad comercial requiere una presencia relevante en Internet; es esencial para atraer clientes a nuestra vitrina virtual.
En tiempos de mucho ruido e información ¿Cómo crear contenido de marketing atractivo para nuestro público, sin caer en el autobombo? ¿Cómo llegar al consumidor con eficacia, convirtiéndonos en una marca digna de confianza? Con más información.
Sí, con más información. Puede parecer paradójico pero la información es la herramienta más valiosa del arsenal de marketing. Y para transmitir informaciones eficaces, primero debemos saber escuchar.
Como comenté al principio, la escucha efectiva es la base de cualquier relación, tanto profesional como personal. Nos permite definir qué información será más útil para nuestro negocio y más pertinente para nuestros clientes; se convertirá en el pilar que sustenta las relaciones de confianza.
¿Quizás estemos asistiendo a un renacimiento de la escucha eficaz con la web y los medios sociales?
El ruido nos distrae de la información y por lo tanto, de las necesidades del consumidor.
Empecemos por entablar una conversación bilateral con los clientes. La relación del consumidor con nuestra marca – y no con nosotros – se construirá con efectividad:
a) si la escucha es activa: sin interrupción, confirmando la información que recibimos para que el consumidor tenga la impresión que lo hemos escuchado, entendido y sobre todo, para provocar un principio de reacción o una acción.
b) si tenemos información para compartir con él.
En la actualidad, el marketing exige más apertura y una visión distinta con respecto a la información y la educación de los consumidores.
Cuando informes, educa y evita el autobombo o la autopromoción clara.
Los consumidores te lo agradecerán. No puedes crear confianza intentando vender algo a cada interacción.
Existen muchas maneras de escuchar. Las más evidentes son:
a) Navegar por Internet y visitar las redes sociales.
b) Plantearte la creación de un blog, de una página Facebook o participar en los foros. (empieza por hacer preguntas de calidad).
Si quieres prosperar, es esencial que cultives las habilidades para el dialogo.
El plazo para responder a un contacto puede variar según el canal que utilices pero en general, cuanto antes contestes mejor será. Si es un e-mail, puedes contestar al día siguiente pero debes reaccionar con inmediatez si son twits, comentarios de blog o mensajes Facebook.
Escuchar, dialogar y hacer preguntas te ayudarán a entender lo que esperan de ti los consumidores.
Si quieres generar confianza, la escucha es un principio fundamental.
Karima
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