y creemos que deberías parar.
Suena a título de película de terror pero se trata un sitio que acabo de descubrir y me parece interesante que conozcas.
“We know what you’re doing…and we think you should stop” (así se llama en inglés) pretende concienciar de los riesgos que corren los usuarios aficionados al publicar información sensible, en las redes sociales.
El hecho es que muchas personas comparten a diario demasiada información personal en Facebook o Twitter, sin calibrar sus consecuencias.
“Estoy harto del jefe, me encuentro en el bar tomando copas, no voy a trabajar porque estoy con resaca, etc.” son clásicos en las redes.
El sitio, o más bien el experimento, clasifica los mensajes por categorías, después de combinar información que obtienen de Facebook y datos de la aplicación de geolocalización Foursquare:
¿Quién quiere ser despedido?
¿Quién tiene resaca?
¿Quién toma drogas?
¿Quién tiene un nuevo número de teléfono?
Y por tanto, demuestra que la configuración de privacidad de Facebook no es tan rigurosa como nos venden.
Hace poco leí en la prensa norteamericana el caso de una familia que había “tuiteado” su salida de vacaciones y a la vuelta, se había encontrado con la “grata” sorpresa de una decoración minimalista de la vivienda; los cacos se habían aplicado.
Ya me parecía a mí que tanto exhibicionismo acabaría pasando factura….ahora entiendo el porqué de un título de película de terror…o ¿un título de terror para esta película?… no sé…depende…ya me he liado…buen fin de semana.
Karima.
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Es cierto que no es lo mismo que sea violada tu intimidad a que tú la expongas voluntariamente, pero no deja de resultar curioso que lo hagamos cuando lo consideramos uno de nuestros derechos más preciados. En ocasiones, cuando alguno de los miembros de la unidad familiar no es demasiado discreto, vives en un escaparate. Recuerdo que la última Nochevieja, que pasé en casa de una de mis hermanas, mi cuñado me comentaba que había gente mostrando las fotos de los platos de la cena antes siquiera de haberlos llevado a la mesa. Y en esa misma despedida de año una amiga me decía que no le hacía ninguna gracia ver colgadas por sus sobrinos las fotos que se habían hecho en la intimidad de la familia.
Buen fin de semana, Karima. Un abrazo.
Si son jóvenes, creo que se trata más de apuntarse al carro de las fotos compartidas, aunque estén atropellando inconscientemente los derechos de otras personas o familiares.
En los adultos, la explicación sería mucho más compleja. Como siempre he pensado que no estamos aquí para juzgar, sino para intentar comprender, me voy a la terraza a tomar un poco el fresco (tengo el cerebro anestesiado con tanto calor) y a pensar en las distintas hipótesis para una entrada el lunes; gracias por la idea. Que pases un feliz domingo. Otro abrazo para ti, Chema.
Muchas Gracias por estos ..Temas , la verdad Dejan Mucho que Reflexionar…
Muchas gracias a ti, Jonathan.