Marketing personal en torno a una marca

Gestionar una marca desde el Marketing Personal

¿Estás satisfecho con tu identidad virtual?

¿Cuál es tu marca personal?

Todos tenemos una marca personal: neutra, positiva o negativa. En demasiadas ocasiones, es el resultado de cómo nos perciben los demás. Si no nos preocupamos en construirla,  otros lo harán por nosotros y nos arriesgamos a que no corresponda con lo que somos en realidad.

Da igual que decidamos o no vivir al margen del mundo virtual. Hace tiempo que las notas de prensa y las entrevistas no son el único medio para sacarnos del anonimato.  Internet se ha convertido en una plaza pública; los desconocidos no existen. Un vecino, un compañero de trabajo o un amigo podría publicar una información inoportuna y exponernos al público. El progreso tecnológico nos ha hecho vulnerables.

Para poder construir nuestra identidad virtual, debemos entrar en la lógica del marketing personal y estructurar cómo deseamos que nos reconozcan.

Nuestra imagen de marca es tan importante como la de una empresa o de un negocio. Hasta hace poco, desarrollarla estaba reservado a una élite de dirigentes o empresarios que podían permitirse los servicios de un entrenador personal o coach y seguir una formación costosa. Afortunadamente, con la evolución de Internet, el acceso al “branding personal” está al alcance de todos.

Me atrevería a compararlo a un instrumento de cuerda que quisiéramos afinar. Hay que tener paciencia,  saber escuchar para determinar la frecuencia de las notas, hasta fijar la altura de la escala y que el instrumento suene perfectamente.

Mi sugerencia es que empieces por descubrir tu valor añadido y aprendas a comunicarlo con eficacia.  Muestra tus cualidades y talentos personales a quienes intervienen directamente en tu desarrollo profesional: clientes, socios, reclutadores, etc. Tus referencias profesionales y sociales (compañeros, socios, amigos, etc.) son tu herramienta de marketing más valiosa.

Según el experto en branding personal,  Peter Montoya, éstos serían los 8 pasos o leyes a seguir:

1)      La precisión, es decir,  resaltar una sola cosa: un talento, una fortaleza, un conocimiento, etc.  y comunicar desde ese único eje.  Recuerda: “quien dice saber todo, no sabe nada”.

2)      El liderazgo: La marca ha de ser conocida pero sobre todo reconocida por nuestro entorno socioprofesional; es cuando adquiere su verdadera dimensión y se convierte en reputación.

3)      Sinceridad y autenticidad en el mensaje que queremos pasar. Evitemos el autobombo; nadie es perfecto, tan sólo bueno en su actividad.

4)       Resaltar nuestra particularidad para poder diferenciarnos de nuestros competidores: si no somos diferentes, entonces somos del montón y nos diluimos en la masa.

5)      Conseguir mayor visibilidad con respecto a la competencia, aumentando nuestro círculo de influencia (redes sociales, networking, etc.) para poder consolidar nuestra credibilidad.

6)      Sintonía entre vida pública y vida privada, así como coherencia entre nuestras palabras y nuestros actos.

7)      Cultivar la paciencia y la persistencia. La construcción de una marca personal toma su tiempo.  Según Peter Montoya, se necesitaría un mínimo de dos años.

8)      Asociar nuestra marca personal a un valor positivo universal, para ayudarnos a mejorar los resultados.

No obstante, algunas personas se sienten todavía incómodas con el concepto de Marca Personal, al asociarlo erróneamente a la cultura norteamericana.

¿Son técnicas para vendernos? No, consiste en vender lo que somos capaces de hacer, aprender las técnicas necesarias para comunicar mejor nuestras competencias, experiencias, habilidades, etc.  pero también la urbanidad imprescindible y los valores éticos en las relaciones comerciales.

Aprender a conocernos mejor para que nuestra audiencia también nos conozca mejor.

¿Cómo podemos conocernos mejor?

Autoevaluación o evaluación de 360º por nuestro entorno.

Suele ser la parte más difícil porque implica la reflexión personal y la autocrítica. En general, es preferible recurrir a los servicios de un coach o pedir ayuda a una persona de nuestro entorno, con aptitudes para evaluarnos.

El coaching es el arte de ayudar a otra persona a reflexionar sobre sí misma. El coach hace preguntas y ayuda a encontrar las respuestas; no da consejos porque no es un consultor.

Las preguntas clave para empezar una evaluación:

A)     ¿Quién soy?  Para definir nuestra misión, visión de futuro y establecer los objetivos para construir un plan de acción.

B)     ¿Cuáles son mis fortalezas, valores, pasiones, metas, personalidad? ¿Qué puedo ofrecer?

C)     ¿Quién es mi competencia? ¿Cuál es mi valor añadido? ¿Cuál es mi nicho de mercado? ¿Cómo puedo conseguir mis objetivos? Se trata de analizar nuestro entorno, determinar lo que marca la diferencia con los demás y descubrir nuestro valor añadido.

D)     ¿Cuál es mi particularidad y cómo voy a lograr comunicarla? Es importante comparar la percepción que tenemos sobre nosotros mismos con la percepción que tiene de nosotros nuestro entorno. A partir de ahí, podremos establecer un plan de acción para avanzar sobre algunas competencias técnicas o comportamentales y un plan de comunicación.

E)      El autorretrato. Importantísimo. Retomando las palabras del principio,  nuestra marca personal es el resultado de cómo nos perciben los demás.  Es fundamental obtener de nuestra red un feedback de cómo nos ve para hacer un  autorretrato lo más fidedigno posible.

¿Cómo nos pueden conocer mejor?

En las distintas plataformas, redes sociales, blogs, etc.

Millones de búsquedas se realizan a diario en los distintos motores de búsqueda de Internet. Las personas buscamos información sobre otras personas,  compañeros, nuevos clientes, amigos…Se ha convertido en un acto reflejo. Por lo tanto, una buena reputación online es determinante para nuestro éxito profesional.

 ¿Has probado a escribir tu nombre y apellidos entre comillas (importante) en Google, Yahoo, MSN Search, etc.? ¿Cuál es tu perfil en Internet? ¿Estás satisfecho con tu identidad virtual? Si lo que has encontrado no corresponde con tu marca personal, está incompleto o corresponde a la información de un homónimo, pienso que deberías gestionar tu reputación online y posicionarte como tú quieres que te reconozcan los demás.

Karima.

 

 

 

 

 

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9 respuestas a Marketing personal en torno a una marca

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  2. Me has movido a mirar lo que pone de mí en Google. Hacía tiempo que no lo hacía. He encontrado a una persona con la que coincidimos en nombre y dos apellidos (los míos no son frecuentes, sobre todo el primero) y no tenemos nada que ver. Observo que desde que tengo el blog me he hecho mucho más “importante” en entradas.
    Vaya currada te has metido, Karima. Gracias.
    Un fuerte abrazo.

    • Entonces habrá que teclear tu primer apellido en árabe para despistar a los motores de búsqueda :) (por lo de las coincidencias, Chema, que luego no me entiendes…) Almudévar, dicho en árabe, suena muy bien, me gusta mucho.
      Tocaba una entrada más consistente, aunque creo que al final ha resultado un poco larga. Muchas gracias a tí, Chema. Un fuerte abrazo.

      • No conozco la procedencia de mi apellido, pero desde luego suena muy árabe. No muy lejos de Zaragoza, y todavía más cerca del lugar donde mi padre era agricultor y pasé los momentos más felices de mi infancia, hay un pueblo que se llama así.
        Lo que creo no haberte dicho nunca es que tengo aprobado un curso de árabe, aunque no me pongas a prueba porque no recuerdo más que las primeras letras del alfabeto: “alif, ba, ta…”. Todavía me acuerdo del pequeño libro de texto (que por anaranjado (que por supuesto conservo), titulado nada menos “Crestomatía del árabe literal, con glosario y elementos de gramática”.
        Ya sé que soy muy joven, pero no es buen síntoma recordar nítidamente las cosas que sucedieron hace más de treinta años y no recordad lo que comiste ayer.
        Vaya rollo te he soltado.
        Un fuerte abrazo, Karima.

        • No me lo has dicho nunca pero ya estoy acostumbrada a la caja de sorpresas (ahora te dejo cavilando..es bueno para las neuronas)
          Como sabrás, en la cultura árabe, lo importante es el nombre (por la connotación religiosa) y no el apellido. A la gente se la sigue conociendo por ser “fulanito hijo de menganito” (hijo es “bin”o “ben”, hija es bint). El nombre patronímico es algo más reciente para adaptarse a los tiempos modernos. En Marruecos por ejemplo, el registro civil empezó a funcionar a finales de los 50, después de la independencia del país; las personas tuvieron un plazo de tiempo para elegir un apellido y lo hicieron, en general, en función de un apodo, el lugar de origen de sus antepasados,etc.
          Almudawwar significa el círculo (literalmente, el redondo) y según tengo entendido, tiene su origen en el importante castillo-fortaleza de Almodóvar del Rio en Córdoba, durante la dominación musulmana.
          Y no me has soltado ningún rollo, Chema. ¿Me entiendes? :) Un fuerte abrazo.

  3. Aquí, como sabrás, los apellidos terminados en “ez” son “hijos de”. Por eso abundan los Pérez (hijo de Pere, Pedro), Rodríguez (hijo de Rodrigo), Domínguez (hijo de Domingo), Martínez (hijo de Martín) y un largo etcétera.
    Buen fin de semana y un fuerte abrazo.

  4. Carmen dijo:

    Me ha gustado mucho este artículo,Karima,ya lo he leído un par de veces y tiene tanta sustancia que es difícil no volver a releerlo,mil gracias por la información tan valiosa que nos das.

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