Hace unos días, navegando por el blog de Harvard Business Review, descubrí una reflexión interesante sobre el estrés, que me gustaría compartir contigo. Tony Schwartz, autor del artículo, El Estrés No Es Tu Enemigo, es un especialista en liderazgo empresarial y preside la empresa “The Energy Project”.
Nos propone un enfoque distinto a la simple tensión reactiva que asociamos a la dificultad o al peligro. Entre otras consideraciones, el autor hace hincapié en nuestro afán por huir del estrés provocado por situaciones nuevas. Sin embargo, al aprender a afrontarlo y abordar con confianza las tareas o situaciones que nos parecen de antemano difíciles, avanzamos en nuestra carrera profesional, podemos ganar nuevos proyectos e indudablemente, crecemos como persona. El estrés nos permite aprender nuevas habilidades, adquirir conocimientos y salir de la comodidad. Comparto esa visión.
Al inicio de un proyecto, los emprendedores asumen tareas nuevas, que no dominan pero que se esfuerzan en acometer para poder realizar su proyecto.
En muchas ocasiones, he vivido situaciones estresantes en mi vida profesional, al tener que llevar a cabo proyectos que iban más allá de mis competencias iniciales. Por ejemplo, recuerdo cuando recibí el encargo de organizar por primera vez en 2003, el torneo Nations Senior Cup para la empresa donde trabajaba. El compañero que llevaba todas las negociaciones preliminares se marchaba precipitadamente y en un plazo de dos meses, tuve que descubrir todos los pormenores del evento y desarrollar los recursos necesarios para salvar un proyecto de más de un millón de euros. Las siguientes ediciones del torneo se volvieron rutina; me permitieron rectificar aspectos de la organización pero sobre todo, ganar aplomo para organizar nuevos eventos, de mucha más relevancia.
Cuando sales de tu zona de confort, la primera barrera a franquear es el estrés por el temor a lo desconocido. Sin embargo, en el camino vas descubriendo habilidades que desconocías, instintivamente vas desarrollando recursos para sortear obstáculos, aprendes a liderar equipos, a repartir tareas para crear sinergias y te das cuenta que podías hacerlo y conseguir resultados satisfactorios. Te conviertes en un valor añadido y diferencial para tu empresa o para tu equipo y considero que es lo más gratificante que se obtiene después un arduo trabajo.
Karima.
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Si es que vales lo mismo para un roto que para un descosido, querida Kalima. Lo que se dice un parto bien aprovechado o, como decimos por estos lares, una “estralica” de mano. Un fuerte abrazo.
Querido Chema, viniendo de ti siempre me lo voy a creer, pero no me hago responsable de las consecuencias. ¡Ah! se siente… Entre la “estralica” de mano y la “realista positiva”, ya me puedo ir a dormir. Muchas gracias y un fuerte abrazo.